El momento, lo veo venir,
aunque tratemos de apagarlo,
el brillo se enciende al mirarnos,
lo leo en tus labios, algo está por suceder.
Aunque disimulemos, lo sentimos en la piel,
por más intentos, tus ojos aun no aprenden a mentir,
sé a dónde vas, y te sigo sin dudar.
Por su propio peso, caen las intensiones,
junto a ellas, las excusas, los miedos... tú y yo,
a lo mejor, -y como siempre - deberíamos evitarlo,
pero acaso, la vida sonríe cada noche,
quizás, ya es hora de aceptar que nos perdimos,
que rendirnos, es la forma de enfrentarlo.
inevitable magnetismo, entre,
dos opuestos que sienten lo mismo.
Antes de cerrar la puerta, queda decidir:
añorar lo que nunca pasó, ó recordar
lo que no pudimos más negar.

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