"Cuando no se hace lo que se desea, uno termina por no saber lo que quiere"-dijo alguien a modo de justificación ante lo que me había pasado- en el momento me pareció una conclusión bastante obvia. Sin embargo, desde entonces, no ha parado de darme vueltas ¿Qué es realmente lo que uno quiere? Aunque se crea tenerlo claro, en el fondo sabemos que en cierto punto del camino, sale a flote semejante cuestionamiento. Afortunados los que se lo preguntan con anticipación a sus elecciones, ¿si existirán tales?
Aquello lo vi venir hace tiempo, pero las cosas pasan en su momento, ni antes, ni después. Ese preciso momento requiere tiempo. Tiempo para vivir, y en consecuencia, decidir. Aunque más allá de escoger, se trata de no oponer resistencia a la corriente, o en ausencia de ésta, quedarse inmóvil, así también se avanza.
Lo comencé a saber desde la primera salida de los 365 soles y lunas que hoy parten. Tal vez, ese era mi momento, el preciso. Así, alcanzar la locura suficiente de empezar a escribir; Acumular la libertad necesaria, y recorrer otros lugares; Colmar mis ocupaciones con la debida rutina, para ejecutar algo diferente cada día; Tomar el trabajo tan excesivamente prioritario, para terminar haciendo el paro más longevo de la vida; Acopiar tanta importancia en asuntos altamente lucrativos, para decidir imprimir mis mayores esfuerzos en defender casos, por los que nadie apuesta.
Tuve nada y a la vez tuve más, de quienes ahorran todo el año para dedicar solo un día en lo que realmente desean.
Ahora, en este último sol, me dicen que mañana, el otro año, será mejor. Que todo volverá a la normalidad, que me emplearé y tomaré de nuevo mi norte, que todos vivimos un año de pausa, y el mío ya terminó. Lo que no saben es que uno nunca termina de hacer lo que quiere, lo que no saben, es que a veces, el paréntesis es la historia principal.
Antes que la luna postrera venga a despedirse, debo reconocer que todavía falta demasiado valor para seguir la corriente de mi esencia, pero quizás para ello, aun no ha llegado el momento preciso, que tal vez, así lo quiera el destino, y sobre todo mi voluntad, llegue mañana, dentro de una hora, el nuevo año.
