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sábado, 23 de mayo de 2015

¿Un deseo? Triplicar éstos 26.



No sé porque hay gente que siempre quiere ser joven. ¿para qué tanta juventud? Si sólo es señal de ser novato, torpe e ingenuo. Es malo creerlo todo, y también es nocivo ser suspicaz, con frecuencia  incido en éste último, sin dejar de lado el primero, nadie se podría imaginar mis deseos del equilibrio encontrar. En el fondo soy consciente que ello me costará tiempo, y futuros errores. Si tan solo la tuviera a ella, sé que lo lograría, sé que sabría quién me adula, y quien me aprecia. Sé que con ella, distinguiría el bien del mal, pero me siento tan lejos de alcanzarla, y me frustra. Sin embargo, ella me habla todo el tiempo, es la mejor maestra, y la más cruel de todas, nunca olvida. Su mayor función, es sentar precedente en cada error incurrido.  A veces, me grita desesperada, cuando tomo el camino equivocado -pareciera distinto pero es el de siempre- y vuelvo a caer. Sé que le causo enojo, cuando alabo la rutina, se le nota su afán por verme tomar otra opción. Otras veces se cansa, y se pierde por un tiempo, me deja sola navegar, quizás me esté espiando si lo hago otra vez mal.

Me demuestra con cada tropiezo, que es la mejor aliada de los años, vive asediada, todos  presumen tenerla, pero sólo escucho y creo en los consejos, de quienes con cicatrices andan. En realidad, ella siempre está adelante, cuando apenas voy, ella ha vuelto, todas las consecuencias están presagiadas en su libro, que solo puedo leer después de fallar. Tal vez, se deba aburrir y siempre bostezando, espere los predecibles finales de todos mis inicios. Odio que solo muestre su cara cuando los resultados duelen, cuando en el piso me encuentro. Probablemente sea la musa de quienes se alientan repitiendo: “lo que no te mata, te hace más fuerte”, y no sé si ahora soy muy fuerte, o ya estoy muerta.

Hoy la enfrenté, le dije que estoy harta de tantas lecciones. Le pedí me revelara  de una vez, la totalidad de las indicaciones para salir ilesa de mis decisiones, o mejor, de encontrar una vía para llegar al lugar acertado. Le exigí, me exonerara de sus crudas pruebas, y le recordé, todo lo que he aprendido gracias a esa costumbre de equivocarme. Tuve suerte que me escuchara, se sonrió, frotándose las manos, me miró con compasión y me dijo: “qué pocos años has vivido, qué cantidad te faltan por respirar”, me refregué los ojos, y cuando quise volver a  verle, observé  a una anciana, caminaba por el parque,  es la primera vez que he deseado envejecer, y triplicar éstos 26.

Qué importa tener arrugas, y caminar lerdo, ¡Qué importa! Si eso significa llegar a la cima, si eso es el mayor signo de no ser engañado, si eso es sinónimo de contar con usted señora EXPERIENCIA.
 

domingo, 17 de mayo de 2015

Esta Noche


 


 
Después de todo no queda nada,
los días cambian y sigo igual, aun no creo
cuanta compañía guarda  la soledad, entretanto,

los sentimientos,  sobreviven prisioneros de tanta libertad.



El ruido de éste silencio, no  permite escuchar,

los años transcurren en lo cotidiano de lo imprevisto,

 falta tiempo mientras sobra vida,
amanece tarde, y los olvidos llegan recordándose.



Retroceder para adelantar camino,

en ocasiones con la quietud se llega bastante lejos,

toda excepción tiene su regla.
 
 

A veces la incredulidad logra imposibles, jaque mate

en mi contra y gano, el negro enamorado del blanco está,

siempre el amor viene  incumpliendo el libreto.
 
 

Todo parece ser lo que no es,

cada mentira tiene algo de verdad,

la belleza que atrae no es la misma que hipnotiza,

nunca brilla el oro, lo suficiente para el superficial.
 
 
 
El odio es la forma de los sentimientos disimular,

si me voy, es porque muero por quedarme,

 cada “no” un “si” lleva inmerso, y al revés,

la seguridad siempre  reserva sus dudas.
 
 

Las preguntas son gran parte de las respuestas,

y, ¿Si la realidad son los sueños que negamos?

y, ¿Si cada que dormimos despertamos?

y, ¿Si el insomnio me quiere salvar?