Dos años parecen pocos, pero necesarios, para comprender que aquel "adiós" era eso, sin más. El último punto que tanto me dolió colocar, no estaba acompañado de sus hermanos, los "suspensivos", era el del final.
Después de los días idos, apenas van llegando los "nunca", sin sentido pronunciados, con su efecto tardío, se ven tan sencillos, no guardaban ningún "ojalá".
Me perdí, para esconderme de mí, y me fui contigo. Acepté otras cosas diferentes, a lo que hasta ahora negué, pero tropecé con esa que he resultado ser. Fui la última en enterarme que te esperaba sin esperanza, pues también te la llevaste.
Otro día que pasa, sin pasar, le llaman "hoy", se suma a los imposibles, y nos resta importancia.Voy cayendo en la cuenta de los "para siempre", que implican las despedidas.
Es evidente, a mi realidad, le sobran varios "jamases", que hasta ahora estoy conociendo. Rechacé la luz, era auténtico así, sin ver lo que ya todos sabían, y no quería saber. Pero, el tiempo no se congela porque el reloj se quede sin cuerda. Por eso apelo al de arena, mientras se llena, desatraso la memoria, tengo que contarle lo mucho que le mentí, fueron las mismas veces que te dejé ir, sin que te marcharas.
Yo que tanto conozco de causa y efecto, me vengo a enterar que te despedí añorando que te quedaras. Tarde, amanecí entendiendo, que cada día con tu recuerdo, significa un "sin regreso".

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