En mi agenda, quince cuestiones se
resolverán esta semana,
durante las próximas veinticuatro horas, alguna mariposa vivirá toda una vida,
en tres meses tal vez, una de mis
heridas decida cerrarse, y quizás,
en ese mismo verano, una flor respirará por primera y última vez.
en ese mismo verano, una flor respirará por primera y última vez.
Mientras escribo, la mañana en diez
minutos, partirá…
El sonido de la lluvia, apresura
la caída de la arena en el reloj,
el tiempo con sus segundos
moribundos, dice
que es imposible que exista algo que no acabe;
que es imposible que exista algo que no acabe;
El calendario, su colega, me mira
amenazante,
cada día me anuncia la mora de
algún pendiente,
pero, no hay fecha que no se
cumpla, ni plazo que no se venza…
En ese “evidente” sentido sigo
acá,
como siempre, siendo la excepción
de las reglas,
desde mi ventana, viendo el inicio y final de la
ciudad,
con sus calles mojadas, los transeúntes
corriendo,
entre ellos irás tú, como un alfa sin omega.
Más allá de mis cálculos, no
encuentro el conteo regresivo
de tu sonrisa, tus miradas y
piel, en mi recuerdo,
¿ En cuánto tiempo caducan los
sentimientos?
Será que para el olvido, me falta un minuto,
un mes, o en el peor de los casos, otro año.
¿Dónde está el fin de ti en mí ? ¡Que
no lo veo!

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