Empieza de cero, desde que vimos la luz comenzó a correr, incluso mucho antes. No se ha detenido, y tampoco es posible retroceder. Ni siquiera el arrepentimiento lo puede evitar, transcurre por encima de los deseos, los sueños, la muerte y la suerte.
Pasa, deja huellas, cura heridas, trae unas nuevas, marca cicatrices; Pasa, y las oportunidades igual. Nos quita y nos concede, cualquiera que sea, también pasan.
Con cada paso, nos va desatando el nudo en la garganta, nos deshace el amor, nos desgasta la paciencia, la credulidad, y la piel.
Avanza, y nos aproximamos a la realidad, resultamos de frente con los finales de cada comienzo. Pero,¿Cómo poder entenderlo? ¿Cómo aceptar que todo llega y se va?
Resulta poco consecuente, hablar de "para siempres", y a la vez usar el reloj. Asi como se torna contradictorio, que el tiempo pase, sin que nuestro encuentro siga sin pasar.
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