Que te lo debo decir, lo sé. Para estas ocasiones mi estilo
dista de lo común y lo corriente, no esperes que te busque para
hablar. Intentaré expresarlo de mil formas,
de las cuales no serán testigos: La evidencia, ni las palabras, mucho menos mi voz. La mayoría de veces te miraré procurando
una confesión; algún otro día, en tu maleta podrías
encontrar un lirio naranja. Lo sospecharás, aunque no te percates conscientemente del significado.
En ocasiones, dejaré que mi
ausencia te hable, y con el reencuentro me arriesgaré a que descubras el trasfondo.
Te trazaré un mensaje como ahora,
optimista de lograr mi propósito, así como cada quien al escribir se sale con la
suya. Pareciera que con novedad ninguna,
paralela entre líneas, todo lo expondré sin
censura. Irás oyendo sin escuchar los
sutiles dobles sentidos.
Te dejaré los cabos
sueltos, te invitaré a ver la luna, en medio de la playa silente, te
regalaré una noctiluca; Con una sonrisa seguro me agradecerás
sin ir más allá. La noche y yo transcurriremos acompañando
tu ingenuidad. En la arena quedaran las huellas
de mis intentos por expresarlo, mientras nos despedimos transpiraré los encriptados
suspiros.
Si no te vuelvo a ver, estaré
tranquila por habértelo dicho. Puede ser que no caigas en cuenta de la real manifestación, pero en tu mente quedará.
Hola, encantada de descubrir tu blog. Muy bonita la entrada.
ResponderBorrarUn beso