La moneda en el aire girando está, cara o cruz, me enseñará el camino. La ruta es sencilla: No seguir
ningún mapa, ser de todas partes, con la casa
en la frontera que nunca quietos sus cimientos viven, y ¿la maleta? La memoria .
Ir de lugar en lugar, es el libro
que no tiene final, de leerlo nunca quiero parar. Seguir mis sueños forasteros, aunque
cansada de caminar voy sin saciar los deseos de continuar. Descanso, y me uno a
la coreografía de los transeúntes viajeros, todos diferentes, con la misma
razón, encontrar lo que también buscando voy.
El destino es correr sin llegar a
ninguno. No preguntes por la próxima parada, voy de paso y solo de movimiento
quiero saber, para regresar hay que partir, para encontrarse primero perderse
toca. No me mires así, si quieres anda, bastante espacio hay, son muchos los
que viven muriendo en un mismo lugar. Mientras lo piensas, te veo de vuelta, aunque no tengo certeza de volver a pasar, una vez que te acomodas en el camino no sabes a dónde llegaras.

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