No eres tú, es sólo que hoy quiero ser yo
Hablamos mañana, hoy solo quiero
ser, o al menos saber que lo que creo
ser, soy. No eres tú, soy yo, es que ¿sabes? todos
en compañía no somos parte de nosotros. El ruido
de las palabras que utilizamos para definirnos no nos deja conocer; Por eso, quiero no decir nada, y regresar al mismo
momento en que empecé a desgastarme, algo me dice que el comienzo es
callar, no preguntar, no responder. Pero no solo hace falta la
ausencia de palabras, es mucho más que el silencio, más
que no escuchar, incluso mucho más que no comunicarse.
Se trata de despertar del mundo que nuestros ojos
reflejados en otros nos muestra o nos ¿oculta? De saber que uno se pierde con
facilidad, y que a veces la vida no basta
para encontrarse; que ciertas cosas que decimos no son nuestras, solo el eco
del que está al lado; descubrir que cada uno
es un mensaje diferente que lanzan al universo, pero cómodamente encriptados nos dedicamos a decir lo mismo, a leer lo
mismo. Ignorando que cada vez que replicamos, nos condenamos a ser una ficha más del dominó, que luego con un soplo derribará el tedio.
Más allá de querer ser el polo opuesto de
todos, pretendo desnudar la idea del anónimo creador del mensaje que me toco
ser. Tal vez así, dejo de confiar en
la procrastinación que se disfraza de oveja, y entonces logro encontrar-me, entender-me,
aceptar-me. Quitarle protagonismo a las ganas
de maquillar todo de virtud, ser honesta sin verme perfecta.No intento que hagas lo mismo, sé como quieras ser, pero sólo sabré que estás intentando ser tú, el día que te llame, y me digas lacónicamente "hablamos mañana".

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