Después de todo no queda nada,
los días cambian y sigo igual, aun no creo
cuanta compañía
guarda la soledad, entretanto,los sentimientos, sobreviven prisioneros de tanta libertad.
El ruido de éste silencio, no permite escuchar,
los años transcurren en lo cotidiano de lo imprevisto,
falta tiempo mientras sobra vida,
amanece tarde, y los olvidos
llegan recordándose.
Retroceder para adelantar camino,
en ocasiones con la quietud se llega
bastante lejos,
toda excepción tiene su regla.
A veces la incredulidad logra
imposibles, jaque mate
en mi contra y gano, el
negro enamorado del blanco está,
siempre el amor viene incumpliendo el libreto.
Todo parece ser lo que no es,
cada mentira tiene algo de verdad,
la belleza que atrae no es la
misma que hipnotiza,
nunca brilla el oro, lo
suficiente para el superficial.
El odio es la forma de los
sentimientos disimular,
si me voy, es porque muero por
quedarme,
cada “no” un “si” lleva inmerso, y al revés,
la seguridad siempre reserva sus dudas.
Las preguntas son gran parte de
las respuestas,
y, ¿Si la realidad son los sueños
que negamos?
y, ¿Si cada que dormimos despertamos?

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